GUÍA DE LOS MEJORES CURSOS DE BOLSA DE 2026
En Universidad de Bolsa te ofrecemos la guía definitiva para que conozcas los mejores cursos de bolsa de 2026 y escojas el que mejor se adapte a ti. Esta guía está basada en nuestra experiencia así como el análisis de las miles de opiniones que hay en internet de los cursos de bolsa más conocidos del mercado.
Invertir se ha convertido en un tema omnipresente. Cada vez más personas sienten que no hacerlo equivale a cometer un error financiero, aunque no siempre tengan claro ni por qué ni para qué invertir. Esta guía nace precisamente para poner orden en ese ruido y ayudar a distinguir entre formación útil, expectativas realistas y promesas vacías.
En Universidad de Bolsa no creemos que invertir sea una obligación ni que exista un único camino válido. Todo depende del capital disponible, del tiempo que quieras dedicar, de tu tolerancia al riesgo y, sobre todo, de tus objetivos personales. Por eso, en esta guía no solo analizamos algunos de los mejores cursos de bolsa de 2026, sino que también te explicamos cuándo tiene sentido formarte y qué tipo de formación encaja mejor contigo.
A lo largo del artículo encontrarás tres grandes vías: la inversión a largo plazo para sacar rédito a los ahorros, el trading como actividad más activa o incluso como hobby, y la opción de diseñar algoritmos que operen de forma automatizada. Cada una tiene ventajas, riesgos y exigencias distintas. Nuestro objetivo no es convencerte de nada, sino darte las herramientas para que decidas con criterio… o incluso para que concluyas que no necesitas hacer ningún curso.
A continuación, te dejamos un índice para que puedas ir directamente al apartado que más te puede interesar de la guía.
CONTENIDO:
1.1 – Por qué parece obligatorio hoy invertir
1.2 – Invertir no es una necesidad y siempre conlleva riesgos
1.3 – Qué vas a encontrar en esta guía
2 – Cómo saber si una formación puede serme útil
3 – Formarme para sacar rédito a mis ahorros
3.1 – Invertir a largo plazo, ¿es la respuesta?
3.2 – Si la es… ¿necesito hacer un curso de bolsa?
3.3 – Si quiero formarme… ¿Qué curso de bolsa hacer?
Nuestra recomendación: Eurekers, inversión a largo plazo fácil y eficaz.
4 – Formarme para hacer del trading un hobby y lo que surja
4.1 – Inversión a corto plazo ¿es para mí?
4.2 – Cursos de Scalping: formarme para especular a diario.
4.3 – Cursos de Swing Trading: formarme para especular a mi rollo.
4.4 – Las cuentas de fondeo: invertir con capital prestado.
5 – Formarme para diseñar algoritmos que operen por mí
Presentación
Invertir... ¿Es realmente obligatorio?
En los últimos años, la inversión se ha popularizado hasta convertirse en un tema omnipresente. Redes sociales, medios económicos y publicidad repiten el mismo mensaje de fondo: quien no invierte está perdiendo dinero. Esta idea ha calado con fuerza, hasta el punto de que no invertir se percibe casi como una irresponsabilidad financiera.
Parte de esta percepción tiene una base real. La inflación erosiona el poder adquisitivo y mantener el dinero inmóvil en una cuenta bancaria suele implicar una pérdida progresiva de valor. A ello se suma un entorno financiero en el que el acceso a los mercados es cada vez más sencillo, con plataformas que prometen invertir en pocos clics y desde cualquier dispositivo.
Sin embargo, esta facilidad de acceso ha venido acompañada de un exceso de ruido. La inversión se presenta a menudo como una solución universal, desligada de las circunstancias personales de cada individuo. Se habla poco de riesgos y mucho de oportunidades, y se tiende a simplificar en exceso un ámbito que, por naturaleza, está sometido a incertidumbre y azar.
El resultado es una presión constante para participar en los mercados, incluso cuando no se dispone del capital, el tiempo o la tranquilidad necesarios. En este contexto, conviene detenerse y preguntarse si invertir es realmente una obligación o si, por el contrario, se trata de una decisión que debe tomarse con calma, criterio y conocimiento de causa.
Invertir no es una necesidad... Y siempre conlleva riesgos
Conviene decirlo desde el principio y sin rodeos: invertir no es una obligación. No hacerlo no convierte a nadie en un mal gestor de su economía personal. Existen situaciones en las que priorizar liquidez, estabilidad o simplemente tranquilidad es una decisión perfectamente racional.
Invertir implica asumir riesgos de forma consciente. Por muy sólido que parezca un activo, el azar siempre está presente. Los mercados financieros están expuestos a factores económicos, políticos y sociales que escapan al control del inversor. Incluso las estrategias más conservadoras pueden atravesar periodos prolongados de pérdidas o estancamiento.
A menudo se presenta la inversión como una alternativa al sistema bancario tradicional, pero conviene no idealizar ninguna opción. Los bancos son entidades privadas con intereses propios, pero los mercados tampoco ofrecen garantías. Cambiar un tipo de riesgo por otro no elimina la incertidumbre, solo la transforma.
Por eso, antes de invertir, resulta esencial hacerse una pregunta básica: ¿qué estoy dispuesto a asumir? No solo en términos de dinero, sino también de tiempo, desgaste emocional y capacidad para soportar la volatilidad. Invertir puede ser una herramienta útil, pero solo cuando encaja con la situación personal y no cuando se adopta por presión externa o miedo a quedarse atrás.
¿Qué encontrarás en esta guía?
El objetivo de esta guía no es decirte qué debes hacer con tu dinero, sino ayudarte a entender qué opciones tienes y cuál escoger en función de lo que estés buscando. La respuesta ba a depender de tus intereses, tu capital, tus ganas de aprender… Porque has de tener claro, antes de invertir, para qué vas a hacerlo:
- Si lo que quieres es sacar rédito a tus ahorros, la inversión a largo plazo es lo tuyo. Como te contaremos, puede que no necesites formarte para ello, pero siempre viene bien conocer qué cursos pueden ayudarte a tomar decisiones con mayor solidez.
- Si, por el contrario, no eres un inversor conservador, o incluso quieres hacer del trading un hobby o algo más, hay otras formaciones que pueden encajarte. No dejaremos, en cualquier caso, de recordarte los riesgos que puedes correr tomando este camino.
- Hay una tercera vía, muy interesante para perfiles técnicos, con inquietudes y conocimientos de programación. Si a lo que aspiras es a crear un algoritmo que trabaje por ti, existen otras opciones que te pueden interesar.
En cada uno de estos caminos encontrarás referencias a cursos y formaciones concretas, siempre contextualizadas. La idea es que, al terminar la lectura, tengas una visión clara para decidir qué tipo de formación te conviene… O si prefieres no hacer ninguna.
¿Cómo escoger curso de bolsa?
Si has llegado hasta aquí, es probable que estés valorando la posibilidad de formarte, pero no tengas claro por dónde empezar ni qué criterios seguir. Elegir un curso de bolsa no es una decisión menor: implica tiempo, dinero y expectativas.
En este apartado repasamos algunos criterios básicos de calidad que conviene tener en cuenta antes de inscribirse en cualquier formación, con el objetivo de evitar errores habituales y ajustar mejor la elección a tus necesidades reales.
1 – Cotejar el mercado antes de decidir
Antes de inscribirte en un curso, conviene comparar varias opciones. El mercado es amplio y muy desigual en calidad, por lo que revisar dos o tres formaciones, su temario y el perfil del formador ayuda a evitar decisiones precipitadas.
2 – Nadie tiene el secreto del éxito
En inversión no existen métodos infalibles. Desconfía de los cursos que prometen resultados y prioriza aquellos que explican procesos, riesgos y criterios de decisión con transparencia.
3 – El formador importa
Al elegir un curso de bolsa, conviene fijarse en quién enseña. La experiencia real en los mercados aporta contexto y credibilidad. El valor de una formación no está en las promesas, sino en el conocimiento y el criterio del formador.
4 – El ecosistema del curso: soporte y comunidad
Más allá del contenido, es importante valorar qué hay alrededor del curso. El acompañamiento, las tutorías y una comunidad activa suelen marcar la diferencia entre una formación teórica y un aprendizaje útil en la práctica.
5 – La pregunta clave: ¿para qué quieres invertir?
Antes de elegir un curso, conviene detenerse en una cuestión básica: qué quieres conseguir invirtiendo. No es lo mismo buscar una forma sencilla de proteger los ahorros que aspirar a operar a corto plazo o desarrollar un sistema automatizado. Cada objetivo implica niveles distintos de riesgo, tiempo y complejidad.
Responder con honestidad a esta pregunta ayuda a descartar muchas formaciones que, aunque puedan ser interesantes, no encajan con tu situación personal. Invertir sin un propósito claro suele conducir a decisiones erráticas y expectativas poco realistas. Por eso, definir el “para qué” es el paso previo indispensable antes de decidir el “cómo” y el “con qué” formarte.
Aprender a sacarle rédito a tus ahorros
Invertir no es una necesidad, pero puede venir bien, como mínimo, para no perder poder adquisitivo. La inflación es una termita de tus ahorros: hoy en día, diez euros valen «menos» que hace diez años, pero valen más de lo que valdrán dentro de diez. Por tanto, invertir es una opción que puede permitirte paliar esa pérdida de poder adquisitivo.
Pero… ¿Hace falta estar pendiente a diario de lo que ocurre? El tiempo que dediques a la inversión, si es que te decides a invertir, también cuenta. Además, a medida que dedicas más tiempo, a medida que realizas más operaciones, más veces necesitas dar con la tecla. La operatividad diaria es pura especulación: la realidad es que el desempeño real de una empresa sólo puede conocerse a través de las cuentas que publican trimestralmente. Todo lo demás es un movimiento diario y aleatorio de los precios sobre el cual podemos teorizar mucho, igual que hace miles de años los sacerdotes teorizaban acerca de los prodigios de la naturaleza. Hoy entendemos qué son los cometas, por qué llueve o que la Tierra gira alrededor del sol: hay que tener cuidado con los sesgos de confirmación y las tautologías que rodean muchas metodologías de inversión a corto plazo. No obstante, ¿quiere decir que la inversión a largo plazo es la panacea?
Invertir a largo plazo... ¿Es la respuesta?
Invertir a largo plazo, en efecto, no es la panacea: siempre se corren riesgos. Lo que sí te garantiza es correr menos veces riesgo, gastar menos en comisiones y reducir la aleatoriedad que pesa sobre tus decisiones. Además, no hipoteca tu tiempo diario, que lo puedes dedicar a otras cosas. Cuando piensas en el largo plazo, puedes ignorar las contingencias del día a día, y en caso que surja algo grave, tienes a tu disposición los stops.
¿Es lo que estás buscando? Si tu intención es hacer trading, la inversión a largo plazo no es el camino… Si acaso un complemento. Desde nuestro punto de vista, no es lo más recomendable, pero al final cada cual con su agencia hace lo que considera.
Pero igual lo que buscas es otra cosa. Quizá tienes un perfil técnico y lo que buscas es desarrollar un algoritmo. Entonces, los cursos de inversión a largo plazo tampoco son el mejor camino. Están bien para conocer metodologías en las que inspirarte para programar, si es que quieres hacer un algoritmo largoplacista.
No obstante, si lo que buscas es sacar rédito a tus ahorros, sin invertir mucho tiempo, sin estar constantemente atento a lo que sucede, sin tener que programar… En fin, no complicarte la vida: sí, invertir a largo plazo es lo que estás buscando. Pero… ¿Necesitas formarte para ello?
Quieres invertir a largo plazo... ¿Necesitas un curso?
Formarse y estar acompañado siempre viene bien. De hecho, es muy recomendable hacer un buen curso, o probar varios, para tener distintas perspectivas. No obstante, existe una estrategia muy conocida, sencilla y común que no requiere tanto: el Dollar Cost Averaging (DCA). El DCA puede ser un buen complemento en cualquier cartera, dando cierta solidez teórica.
Además, hay una serie de activos que, por su naturaleza, son alternativas conservadoras que pueden servir de suelo de inversión a largo plazo. Como todo, también con el DCA, hay riesgos; no obstante, son opciones interesantes para todos aquellos que se quieren aproximar al mundo de la inversión.
Dollar Cost Averaging
La estrategia del Dollar Cost Averaging (DCA) es una de las estrategias históricamente más sólidas y sencillas que existen. Esta estrategia se basa en la idea que las bolsas, a largo plazo, tienden a crecer, por lo que apostar por un mismo ETF o fondo indexado cada x tiempo, introduciendo una misma cantidad, supondría una ganancia en el tiempo a tener en cuenta. De este modo, puedes invertir de forma sencilla y sistemática, olvidándote de las fluctuaciones del mercado.
¿Cómo se aplica esta estrategia?
El DCA es una estrategia de inversión continua que tiene solamente tres variables: una cantidad de capital, un intervalo de tiempo y un activo, que suele ser un ETF. La secuencia es la siguiente:
- Define una cantidad de dinero, por ejemplo, 100 EUR.
- Selecciona un intervalo de tiempo: 7 días, un mes, trimestralmente…
- Invierte esa cantidad manteniendo ese intervalo en el/los activo(s) seleccionado(s) esté como esté el mercado.
De este modo, reduces muchas de las incógnitas que suele producir la inversión: el timing, el estrés emocional… «Automatizas» la inversión y reduces el impacto de la volatilidad del mercado. Cierto es que, de este modo, puedes perder buenas oportunidades y haces un gasto periódico en comisiones -que puede resultar irrisorio en realidad-, pero, al menos, estás realizando una inversión de forma sencilla y cómoda, para la cual solo necesitas constancia y paciencia.
El poder del interés compuesto
La estrategia del DCA se basa en el poder del interés compuesto. En este sentido, si inviertes la plusvalía obtenida al tiempo que incrementas el capital, el crecimiento del rendimiento se vuelve exponencial.
Para que nos entendamos, imagina que quieres invertir 10.000 EUR en un activo que tiene una media de 7% anual, y va añadiendo cada año 2.500 EUR. Durante esos 25 años, habrá puesto en esa inversión 72.500 EUR. Con el interés compuesto, esos 72.500 EUR, suponiendo el interés del 7% serán un total de 223.465 EUR.
Por supuesto, esta suposición no tiene en cuenta que el interés que arroja una inversión no es fijo, ni que hay que pagar impuestos sobre la plusvalía, ni que los seres humanos somos mortales. Siguiendo este ejemplo, 25 años es un cuarto de la esperanza de vida de una persona, y en ese tiempo hay que vivir y cubrir nuestras necesidades básicas, y a ser posible, disfrutar de la vida. Es por eso que sí, el interés compuesto es muy interesante, pero no es un medio con el cual vas a resolver todos tus problemas presentes ni del futuro cercano, sino más bien una propuesta más rentable que mantener tu dinero en una cuenta bancaria, sin generar rendimiento.
Activos para invertir a largo plazo
Invertir a largo plazo es relativamente sencillo. Con todo, es encarecidamente recomendable formarse antes de lanzarse a por todas. Sobre formación hablaremos más adelante; si quieres, permítenos hablarte antes de algunos activos interesantes que muchos inversores suelen elegir por la solidez teórica que se les atribuye.
Hay, de hecho, una serie de productos financieros que son idóneos para la inversión a largo plazo. Con ellos es sencillo acceder al mercado, de forma segura y sin haber de hacer grandes desembolsos de capital. Estos, por lo general, son cestas de productos construidas con el dinero de múltiples inversores, que son administrados por gestores profesionales: los fondos. En adelante, te los contamos.
Los fondos
Los fondos de inversión son una de las herramientas más utilizadas por quienes optan por construir una estrategia de inversión a largo plazo. Esto se debe, en gran medida, a su accesibilidad y sencillez operativa.
En esencia, un fondo de inversión agrupa el capital de muchos inversores, que es gestionado por un profesional siguiendo una política de inversión previamente definida y conocida por todos los participantes. Así, al comprar participaciones de un fondo, el inversor adquiere una parte proporcional de una cartera diversificada de activos, sin necesidad de gestionar directamente cada una de las posiciones.
1 – Gran variedad de opciones
La gran ventaja de los fondos de inversión es la variedad que ofrecen: existen fondos para todos los perfiles y objetivos, desde los más conservadores hasta los más agresivos. Hay fondos centrados en mercados geográficos concretos (como Asia o Estados Unidos), fondos de renta fija que invierten en bonos, fondos especializados en sectores económicos específicos (tecnología, salud, energía, etc.), e incluso fondos que replican índices bursátiles, conocidos como fondos indexados. Estos últimos siguen una estrategia de gestión pasiva, limitándose a reproducir el comportamiento de un índice determinado, como el S&P 500, lo que los convierte en una opción muy eficiente y de bajo coste para el largo plazo. De ellos hablaremos en adelante.
2 – Liquidez = flexibilidad
Una característica especialmente útil de la mayoría de los fondos de inversión es su liquidez: en general, permiten comprar o vender participaciones en cualquier momento. Aunque existen excepciones con ciertas restricciones —normalmente asociadas a estrategias más complejas—, lo habitual es que el inversor pueda ajustar su posición según su situación personal o la evolución del mercado. Esta flexibilidad, sumada a la diversificación y a la gestión profesional, convierte a los fondos de inversión en una alternativa ideal para quienes buscan hacer crecer su patrimonio de forma sostenida y controlada con el paso del tiempo.
Puedes aprender más sobre los fondos de inversión en ¿Qué son los fondos de inversión?
ETF
Los ETF (Exchange Traded Funds) son un tipo particular de fondo de inversión que combina lo mejor de dos mundos: la diversificación propia de los fondos tradicionales y la agilidad operativa de las acciones. Su principal característica es que se negocian en bolsa, lo que significa que sus participaciones se compran y venden directamente en los mercados financieros durante todo el horario de cotización, igual que cualquier acción.
Esta estructura permite al inversor conocer el precio en tiempo real y acceder a gráficos de evolución del precio para analizar su comportamiento, lo que los hace especialmente atractivos para quienes buscan flexibilidad y control en su operativa.
1 – Versatilidad y diversificación
Al igual que los fondos de inversión clásicos, los ETF permiten acceder a carteras diversificadas de activos, pero con la ventaja adicional de poder realizar operaciones de compra y venta en cualquier momento de la jornada bursátil. Esto los convierte en una herramienta muy versátil, adecuada tanto para estrategias a largo plazo como para enfoques más tácticos.
La mayoría de los ETF siguen una filosofía de gestión indexada, es decir, replican el comportamiento de un índice de referencia como el S&P 500 o el Euro Stoxx 50. No obstante, también existen ETF de gestión activa, así como productos especializados que permiten invertir en materias primas (como el oro o el petróleo) o incluso en criptomonedas.
Gracias a su accesibilidad, bajo coste y transparencia, los ETF se han convertido en una opción muy popular entre los inversores que desean construir una estrategia sólida a largo plazo. Al permitir la exposición a mercados, sectores o activos concretos de forma sencilla, ofrecen una forma eficiente de diversificar la cartera y beneficiarse del crecimiento sostenido de los mercados financieros con el paso del tiempo.
Puedes aprender más sobre los ETF en ¿Qué son los fondos cotizados (ETF)?
2 – ¿Cuáles son los ETF más cotizados?
De acuerdo con mintos.com, estos son los ETF más cotizados en los últimos años:
- SPDR MSCI World Technology UCITS ETF USD (+19,84% anualizado)
- Xtrackers MSCI World Information Technology UCITS ETF USD (+19,88% anualizado)
- iShares Nasdaq 100 UCITS ETF USD (+20,56% anualizado)
- Amundi MSCI China UCITS ETF (+44,73% anual en 2024)
- Lyxor MSCI Disruptive Technology ESG Filtered UCITS ETF USD (+21,32% anualizado)
- Vanguard S&P 500 UCITS ETF USD (+18,45% anualizado)
- iShares MSCI Emerging Markets UCITS ETF USD (+22,17% anualizado)
- SPDR Gold Shares ETF (+12,58% anualizado)
No obstante, antes de lanzarte a invertir a largo plazo, lo mejor que puedes hacer es formarte. En adelante te comentamos qué formación podrías escoger.
¿Qué curso de bolsa a largo plazo escoger?
Te hemos contado ya qué es la inversión a largo plazo y algunos básicos. Y no podemos dejar de insistir en lo importante que es formarse antes de lanzarte a invertir. La cuestión es… ¿Con qué curso empezar?
Eurekers: inversión a largo plazo sencilla y eficaz
Nuestra principal recomendación para aprender a invertir en bolsa es el curso de bolsa online de Eurekers. La escuela de bolsa de José Antonio Madrigal lleva más de década y media formando a pequeños inversores, con resultados muy interesantes que puedes conocer de primera mano en su web.
Pero… ¿Es el curso que estás buscando?
- Si estás buscando hacer trading, este NO es el curso que estás buscando. Una de las bases del curso de Eurekers es que, para invertir, has de «aburrirte», es decir, mirar lo menos posible los mercados.
- Si estás buscando aprender sobre análisis fundamental, este tampoco es el curso que estás buscando. La metodología de Eurekers se centra en un muy sencillo estudio de gráficas, es decir, se trata de análisis técnico.
- Pero entonces… ¿Es lo que estoy buscando si quiero aprender todos los fundamentos del análisis técnico? Tampoco. En Eurekers no te van a inundar de terminologías, patrones, dibujitos sobre gráficas… Su metodología es muy sencilla, sólo necesitarás conocer un par de conceptos básicos y alguna dosis de lógica.
- ¿Y si quiero aprender a programar algoritmos? No una vez más. Eurekers es sencillez, si quieres aprender a programar un algoritmo, hay otras opciones que puedes ver más adelante.
- ¿Y si lo que busco es un método infalible? Siento decirte que ni Eurekers, ni nadie, lo tiene. Si alguien te lo asegura, huye.
¿Entonces?
- Si lo que buscas es no complicarte la vida, el curso de Eurekers podría ser lo que estás buscando. La metodología que aprenderás es muy sencilla y lógica, no te llevará más de 15 minutos cada fin de semana, o incluso más tiempo, y no te llevará a tomar demasiadas decisiones.
- Si lo que buscas es invertir a largo plazo y sacar algo de rédito a tus ahorros, Eurekers podría ser el curso que estás buscando. La estrategia de Eurekers está pensada en el largo plazo, y se fundamenta en una filosofía que promueve el hacer oídos sordos al ruido del mercado.
- Si lo que buscas es flexibilidad, Eurekers podría ser el curso que buscas. Pero eso te lo puede ofrecer cualquier otro curso online. En cuanto al precio, Eurekers te ofrece además probar gratis su curso y solo si te gusta, continuar con él, pago mediante.
En nuestra opinión, el curso de Eurekers es muy recomendable, al ofrecer una metodología sencilla y eficaz, que no hipotecará tu tiempo. Con todo, la decisión es tuya: como te hemos comentado, puedes probarlo sin compromiso.
Aprender a hacer del trading un hobby... Y lo que surja
Nos reiteramos, invertir no es una necesidad y conlleva muchos riesgos. Ya no solo es una cuestión de perder capital: consume tiempo y no son pocos los casos en los que ha producido una adicción peligrosa. Y es que no deja de ser, en cierto modo, una forma de jugar a la ruleta dotada de mayor respetabilidad. Estos riesgos son mayores a medida que se reduce el intervalo de tiempo entre decisión y decisión, por más que existan estrategias que se sostengan sobre la base de criterios y patrones que puedan ser aparentemente lógicos, pero que en la mayoría de las veces esconden peligrosos sesgos de confirmación.
Con todo, existen metodologías que, asumiendo el peso del azar y sobre tesis sostenidas en la probabilidad y la estadística pueden proveer claves y patrones que, si bien no son infalibles, pueden ser comunes. Nadie conoce el futuro, tú tampoco: ni somos tan geniales cuando acertamos, ni tan fracasados cuando fallamos. Muy pocas dependen de nuestra sola voluntad, y cuando se trata de invertir, el azar juega un papel decisivo. Entendiendo y asumiendo esta realidad, te podrá ser más sencillo lidiar con las emociones a las que te enfrentarás en el mundo de la inversión. No consiste en ser un asceta, ni tus errores son cosa absolutamente tuya: consiste en saber lo que hay, y alejarse de creencias y lugares comunes. Huye de las filosofías que ponen todo el peso del mundo sobre los hombros del individuo: el azar es poderoso y muy caprichoso; pocas cosas quedan realmente a nuestro alcance. Somos falibles y parte de un todo, estamos sometidos a fuerzas e influencias que no sospechamos, y nada de lo que sabemos es original. Sabiendo esto y atando en corto el ego, ya tenemos buena parte de la partida ganada a las inversiones, y a la vida.
Dicho esto, si sigues aquí es porque estás muy convencido que quieres lanzarte al mundo de la inversión cortoplacista pero… ¿Es realmente para ti?
La inversión a corto plazo ¿es para ti?
Si bien la inversión a largo plazo tiene cierto acerbo lógico, es decir, que ponemos nuestro dinero en general en proyectos en los que confiamos, la inversión a corto plazo suele ser mera especulación. Aquí el proyecto puede dar igual, y la atención suele ponerse en el precio y su «comportamiento». Es una sublimación de la idea de invertir en sí misma, y es que toda inversión es una apuesta, pero aquí esa apuesta se desliga del hecho sobre el que se invierte, teniendo que recurrir a otras «lógicas» sobre las que sostenerse. Esto no quiere decir que la inversión a largo plazo no tenga en cuenta el precio: es imposible no tener en cuenta el precio; tampoco que una decisión a largo plazo se sostenga necesariamente sobre más argumentos… Pero en general, suele ser así. De ahí que en las estrategias largoplacistas predomine el análisis fundamental, y en las cortoplacistas, el análisis técnico, si bien, insistimos, no son mutuamente excluyentes.
En este sentido, cuando se invierte a largo plazo, se hace depositando un dinero en una empresa a fin que esta pueda continuar sus operaciones y obtener rédito de su crecimiento. En cambio, por lo general, en el corto plazo, el activo sobre el que se invierte ya no es sino su precio y el movimiento que este va realizando en cada momento.
Teniendo claro esto, solo queda una cuestión por resolver: el tiempo. Hay muchas maneras de invertir a corto plazo, múltiples metodologías, que podemos organizar a grandes rasgos en dos grupos:
- Scalping. Si lo que te mola es tomar decisiones rápidas e invertir tiempo diario analizando oportunidades de inversión, el scalping es lo tuyo. El scalping agrupa las metodologías en las que las operaciones se mantienen abiertas en periodos de tiempo muy cortos.
- Swing trading. Si por el contrario prefieres ir más a tu rollo y no estar mirando la pantalla todo el tiempo, entonces lo que estás buscando es esto. El Swing trading es una especie de término medio entre el corto y el largo plazo. Comprende las metodologías en las que el intervalo entre apertura y cierre es de semanas e incluso meses, con base en análisis más sosegados de los movimientos de los precios.
No podemos cerrar un apartado en que averiguar cómo hacer de la especulación un hobby sin hablar de las cuentas de fondeo. Las cuentas de fondeo nos permiten invertir sin arriesgar nuestro dinero, sino el de la plataforma que nos lo provee. Quien te lega el capital se llevará un porcentaje de las ganancias y asumirá las pérdidas, pero habrás de seguir las normas que te imponga. También abordaremos esta forma de inversión más adelante.
Scalping: formarte para especular a diario
Quieres adentrarte al mundo de la inversión con auténtico Rock & Roll: estar pendiente de la pantalla, tomar decisiones rápidas, la adrenalina… Hay que tener cuidado, pues puede tener más caché que una casa de apuestas pero no hay mucha diferencia. En primer lugar, exploraremos los peligros del day trading; después, averiguaremos si es lo que estás buscando. Y para acabar, te propondremos una opción formativa que te podría ayudar.
Los peligros de especular a diario
Invertir es arriesgar. Es algo que puede parecer obvio, pero que cabe recalcar: no hay fórmulas mágicas, nadie conoce el futuro y las cosas pueden salir mal. Cuando inviertes, lanzas una moneda al aire: puedes hacerlo con mayor o menor criterio, tomando más o menos medidas de control de ese riesgo, pero nada te garantiza que vaya a salir bien. Conforme más operaciones se realizan, se producen más lanzamientos de moneda: corres riesgo más veces. Cabe añadir aquí los costes derivados de la operatividad: si bien hay brókeres que lo facilitan mediante tarifas planas o con políticas de comisiones muy reducidas, una operatividad frenética resulta cara, y para salir a cuenta no basta con «acertar», también hay que cubrir esos costes.
Individualismo y sesgos de confirmación
Por otro lado, conviene tener presente el sentido común que rodea este universo, y que atraviesa a la gran mayoría de metodologías de especulación, si no todas. No es una sorpresa señalar que la filosofía hegemónica subyacente en este mundillo es profundamente individualista, y se construye sobre la mayor sublimación del mito de la voluntad. Se reduce la inversión a una cuestión de control emocional, mientras que la mercancía con la que se está comerciando se vuelve un mero número que sube y baja por capricho. Frente a una realidad tan sometida a infinidad de contingencias, en la que el azar juega un papel incuestionable, se dibuja un plano reduccionista que resume un sinfín de cuestiones a la operatividad en sí, aislada de lo demás. Es por eso que las metodologías cortoplacistas, como no puede ser de otro modo, tienen poderosos sesgos de confirmación y un carácter marcadamente providencialista.
De ahí que suela venderse como una cuestión de autocontrol: si no te salen las cosas, es que no vales para ello, sencillamente. Si fracasas es porque te has dejado llevar por tus sentimientos. Ni unos son tan genios, ni otros son tan tontos: la suerte es caprichosa, y no partes en igualdad de condiciones con tus competidores. Porque no estás solo a la hora de invertir, y hay poderosas fuerzas que intervienen en todo el proceso; no solo influyendo al especulador, también luchando contra él, o bien apostando a la contra. Teniendo en cuenta estas realidades… Solo cabe continuar con una pregunta:
¿Es lo que estás buscando?
Una vez contados los riesgos, conviene saber si lo que buscas es el scalping o quizás sea el Swing trading u otra cosa. Para ello, es importante hacerse algunas preguntas.
- Si lo que buscas es tranquilidad, el scalping NO es para ti.
- Si lo que buscas es no invertir demasiado tiempo, el scalping NO es para ti.
- Si lo que buscas es sacar rédito a tus ahorros sin correr grandes riesgos, de nuevo, el scalping NO es lo que estás buscando.
En cualquiera de los casos anteriores, quizá sea más interesante el Swing trading o incluso la inversión a largo plazo.
- Si lo que te van son las emociones fuertes: SIGUE leyendo.
- Si lo que quieres es estar al tanto de todo y operar de seguido, SIGUE leyendo.
En ese caso, quizá sí estés buscando una metodología de este tipo. Sea como fuere, no olvides los riesgos asociados a las mismas… Ni tampoco formarte. En adelante, un curso que puede interesarte.
Te puede interesar: Armaga
De entre los cursos de bolsa más conocidos con una metodología de este tipo, Armaga es de los mejores valorados. Es una formación interesante y transparente cuya filosofía se centra en el análisis del flujo de operaciones. Puedes conocer todos los detalles en nuestra reseña.
Swing Trading: formarte para especular a tu rollo
El swing trading se sitúa a medio camino entre el corto y el largo plazo. A diferencia del scalping, no exige estar pendiente de la pantalla de forma constante ni tomar decisiones cada pocos minutos. Las operaciones se mantienen abiertas durante días, semanas o incluso meses, buscando aprovechar movimientos más amplios del precio.
Este enfoque permite un análisis más sosegado y reduce la presión operativa. Aunque sigue siendo una forma de especulación, el swing trading concede mayor margen para reflexionar, planificar entradas y salidas, y convivir con el mercado sin que este monopolice el tiempo diario del inversor.
¿Qué tipo de inversor encaja con el swing trading?
El swing trading puede resultar atractivo para quienes desean una aproximación activa a los mercados, pero sin la intensidad del day trading. Es una opción habitual para personas que trabajan, tienen otras obligaciones o simplemente no quieren vivir pendientes del mercado en tiempo real.
Este estilo requiere paciencia y cierta tolerancia a la volatilidad, pero no demanda la hiperactividad del scalping. Aun así, exige método, disciplina y una mínima capacidad para soportar que una posición esté abierta durante semanas sin intervenir. No es una vía rápida para obtener resultados, ni tampoco una estrategia pasiva.
Riesgos reales del swing trading
Aunque el ritmo es más lento, el swing trading no elimina el riesgo. Los mercados pueden cambiar de dirección de forma abrupta, y mantener posiciones abiertas durante varios días expone al inversor a noticias imprevistas, eventos macroeconómicos o cambios en el sentimiento del mercado.
Además, el hecho de operar menos no garantiza mejores decisiones. El peligro aquí no es tanto la sobreoperativa como la excesiva confianza en un análisis que puede quedar invalidado por factores externos. Por eso, incluso en un enfoque más calmado, resulta esencial entender qué se está haciendo y por qué, así como asumir que las pérdidas forman parte del proceso.
Te puede interesar: Novatos Trading Club
La Escuela Novatos Trading tiene una reputación contrastada y cuenta con tutores que se dedican al trading. La metodología se centra en la operativa con acciones, y es apta para principiantes. Puedes conocer todos los detalles en nuestra reseña:
Cuentas de fondeo: especula con capital prestado
Las cuentas de fondeo se han popularizado en los últimos años como una alternativa para operar en los mercados sin arriesgar, al menos de forma directa, el capital propio. El funcionamiento es sencillo en apariencia: una empresa proporciona capital a un trader que demuestra cumplir una serie de requisitos, y a cambio se reparten los beneficios obtenidos. Las pérdidas, en teoría, las asume la firma que aporta el capital.
Este modelo resulta atractivo porque rebaja una de las principales barreras de entrada al trading: el dinero inicial. Sin embargo, conviene no confundir no arriesgar capital propio con no asumir riesgos. Operar con una cuenta de fondeo implica trabajar bajo reglas estrictas, con límites de pérdidas muy concretos, objetivos de rentabilidad definidos y una supervisión constante. Incumplir cualquiera de estas normas suele suponer la pérdida inmediata de la cuenta.
Desde el punto de vista psicológico, las cuentas de fondeo no reducen la presión, sino que la transforman. El trader sigue expuesto a la incertidumbre del mercado, pero además debe adaptarse a un marco operativo rígido que no siempre encaja con su estilo. En muchos casos, el reto no es encontrar buenas operaciones, sino mantener la disciplina para no infringir reglas que, en situaciones normales, podrían tener cierto margen de flexibilidad.
Por todo ello, las cuentas de fondeo pueden ser una opción interesante para traders con experiencia, que ya cuentan con una metodología definida y un control sólido del riesgo. No son, en cambio, una solución mágica para quien empieza ni un atajo para “vivir del trading”. Como ocurre con cualquier forma de especulación, entender bien las condiciones y asumir sus limitaciones es clave antes de dar el paso.
Aprender a diseñar algoritmos que operen por mí
Existe una tercera vía dentro del mundo de la inversión y el trading que atrae especialmente a perfiles técnicos: la automatización de estrategias mediante algoritmos. La idea es sencilla en apariencia: diseñar un sistema que ejecute operaciones de forma automática siguiendo unas reglas predefinidas, sin intervención emocional y sin necesidad de estar pendiente del mercado de manera constante.
Este enfoque resulta atractivo porque promete eliminar algunos de los grandes problemas del trading discrecional, como la impulsividad o la toma de decisiones bajo presión. Sin embargo, conviene ser claro desde el principio: programar un algoritmo no elimina el riesgo, ni convierte la inversión en un proceso mecánico libre de errores. El mercado sigue siendo incierto y cualquier sistema, por sofisticado que sea, puede dejar de funcionar cuando cambian las condiciones.
Diseñar un algoritmo exige, además, una combinación de habilidades poco habituales. No basta con saber programar. Es necesario comprender bien los mercados, las limitaciones de los datos, los sesgos estadísticos y los problemas derivados del sobreajuste. Muchos sistemas funcionan de forma brillante sobre datos históricos y fracasan cuando se enfrentan a la realidad. Por eso, esta vía suele ser más adecuada para quienes disfrutan del proceso técnico y entienden la inversión como un proyecto a largo plazo, no como una fuente inmediata de ingresos.
En este sentido, aprender a crear algoritmos puede ser muy útil incluso aunque no se llegue a operar exclusivamente con ellos. Obliga a pensar de forma estructurada, a definir reglas claras y a medir resultados con rigor. Pero no es un camino sencillo ni rápido, y tampoco una solución universal. Antes de formarte en este ámbito, conviene preguntarse si te motiva más programar y analizar datos que tomar decisiones directas sobre el mercado. Si la respuesta es afirmativa, esta vía puede encajar contigo; si no, probablemente estés mejor servido con estrategias más simples.
Conclusión: invertir sin complicarse la vida
Llegados a este punto, conviene volver a la idea central que ha atravesado toda la guía: invertir no es una obligación, y hacerlo bien no pasa necesariamente por complicarse la vida. Existen múltiples caminos para acercarse a los mercados, pero no todos encajan con todas las personas ni con todos los momentos vitales. El tiempo disponible, el capital, la tolerancia al riesgo y la personalidad pesan tanto como la metodología elegida.
Invertir a largo plazo es una gran opción
Para quienes buscan simplemente sacar rédito a sus ahorros, sin dedicar horas ni asumir un desgaste emocional elevado, la inversión a largo plazo sigue siendo una opción razonable. Estrategias sencillas como el Dollar Cost Averaging permiten invertir de forma sistemática y reducir la tentación de tomar decisiones impulsivas. No prometen resultados espectaculares ni rápidos, pero sí ofrecen una base sólida para preservar el poder adquisitivo a lo largo del tiempo.
En este contexto, formaciones como Eurekers destacan precisamente por su sencillez. Su metodología está pensada para invertir a largo plazo sin necesidad de dominar conceptos complejos ni estar pendiente del mercado a diario. No es un curso para hacer trading ni para buscar emociones fuertes, sino una propuesta orientada a quienes prefieren una estrategia lógica, estructurada y compatible con una vida normal. Además, el hecho de poder probar el curso online sin compromiso permite valorar si este enfoque encaja contigo antes de tomar cualquier decisión.
Otras formas de invertir
El trading, el swing trading o incluso la automatización mediante algoritmos pueden tener sentido para determinados perfiles, pero exigen más implicación, más formación y una mayor capacidad para convivir con el riesgo y la incertidumbre. No son caminos mejores ni peores, simplemente distintos. Elegir bien no consiste en buscar el método perfecto, sino en encontrar aquel que puedas sostener en el tiempo sin perder la cabeza ni el sueño.
Invertir, en definitiva, debería ser una herramienta al servicio de tu vida, no una fuente constante de preocupación. Si esta guía te ha ayudado a aclarar ideas, a descartar opciones o incluso a decidir que no necesitas ningún curso, habrá cumplido su función.
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